Hay cosas que aprendiste sin que nadie te las explicara.
Aprendiste cómo amar.
Cómo relacionarte.
Cómo enfrentar los problemas.
Incluso qué lugar ocupar dentro de tu familia.
Y algunas de esas formas de vivir pueden venir de mucho más atrás de lo que imaginas.
Quizás en tu familia las mujeres aprendieron a ser fuertes, a cuidar de todos, a callar lo que sentían o a poner sus necesidades al final.
Y sin darte cuenta, puedes estar repitiendo algunas de esas formas de vivir.
No se trata de culpar a tu familia.
Se trata de reconocer aquello que forma parte de tu historia para poder decidir qué quieres continuar y qué quieres transformar.
Pregúntate:
¿Qué hago hoy que quizá aprendí observando a las mujeres de mi familia?
A veces, reconocer un patrón es el comienzo de una nueva elección.
Porque conocer tu historia no significa quedarte en ella.
Significa tener la posibilidad de escribir una historia diferente.
Una invitación para ti, querida lectora:
Hoy, te invito a hacer una pausa. Conecta con tu respiración y pregúntale a tu cuerpo:
«¿Qué necesitas decirme?»
La respuesta puede ser sutil, pero es el comienzo de una conversación transformadora.
🌷 Soy Sonya | Terapeuta de Mujeres y te acompaño en tu proceso.
Sonya Chacín | Terapeuta de Mujeres🌷

